En ocasiones pienso, que si mi mujer se presentase en su
consulta y le dijese que se le ha caído un diente, que se le ha puesto el dedo
gordo del pie derecho morado y que los gases que tiene ahora le huelen a rosas,
la matrona le contestará …. ES NORMAL.
A estas alturas de embarazo, debéis haberle hecho unas 500
consultas, sobre las más diversas y variadas dolencias. La verdad es que si
quisiese buscar temas para hablar sobre el embarazo, tengo muy claro cuál es la
fuente a la que debo acudir.
Como os podéis imaginar, cada vez que entro por la puerta y
ella empieza la conversación con un: “hoy le he llamado a la matrona”, ya ni me
quito los zapatos.
Est@s profesionales deben tener algún tipo de droga oculta
en el cajón de su mesa para ser capaces de atender a 30 o 40 embarazadas al día
sin que les entre la tentación de comprar una metralleta y liarse a tiros en el
atasco de la mañana siguiente.
Con el tiempo uno aprende a ver con ojos condescendientes,
tanto a las embarazadas como a las matronas y gines. Las unas, porque tienen
que sufrir durante su embarazo, todo tipo de problemillas, que tienen la mala
costumbre de venir de 10 en 10 y que les hace la vida imposible. Las otras ,
por tener que decir a esta tropa de mujeres alteradas, que lo que está pasándoles
es normal y arriesgarse por ello a que las cuelguen del palo mayor del pueblo
esa misma tarde.
¿Adivinas quien está en medio de esta guerra sin tregua?
Pues sí, eres tú. Hoy comprendo mejor que nunca a Francisco
Franco. Si ves que los Americanos y los Alemanes empiezan a pegarse tiros, no
se te ocurra ponerte del lado de alguno de los dos. Como no pintas nada en esa
historia, si se te ocurre tomar parte, fijo que sales escaldado. Sin embargo,
si optas por la neutralidad y te dedicas a que ambos lados estén más o
menos contentos, te dejarán tranquilo para que puedas seguir haciendo tus
perrerías.
Como uno ya tiene un par de heridas de guerra, hace tiempo
que tiene la decisión tomada y los tratados de paz firmados.

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