Es curioso el empeño
que tiene todo nuestro entorno en avisarnos de la que se nos viene encima en
cuanto el bebé nazca. De repente todos aquellos que se supone que nos quieren,
se han puesto de acuerdo para prevenirnos sobre el fin del mundo y de cómo
vamos a morir (en sentido literal) a base de limpiar cacas y dormir poco.
La otra noche, como
para confirmar todo esto, una puñetera alarma de incendios decidió ponerse a
sonar a las 4 de la mañana, en el garaje subterráneo de nuestro bloque de
edificios. Yo estaba tan dormido, que ni me enteré, pero mi mujer se aseguró de
que eso cambiase rápido:
-Cariño!!! ¿Qué es eso?
- Ummm… ¿Música clásica?
- Despierta de una
vez, que hay una alarma!!!
En nuestro bloque de pisos, si algún día tenemos a la vez un incendio, un terremoto y la Tercera Guerra Mundial , estoy absolutamente seguro de que NADIE se levantará de la cama para comprobar que ruido es ese que viene de la calle. Y si juntas esto con el fuerte instinto de protección que desarrolla una embarazada, ya te puedes preparar para llamar al FBI para poder darle a tu chica una respuesta convincente sobre lo que está pasando.
-Vale, vale… ya voy a ver qué pasa…. Ummmmmm
Cuando llegué al garaje, no había incendio y, por supuesto, no había nadie. De hecho, una hora más tarde, tras llamar a la policía para que hiciesen sus comprobaciones y asegurarnos de que todo estaba correcto, los únicos que estábamos allí abajo éramos yo y mis ojeras.
Cuando por fin llegué
a casa, refunfuñando como un viejo cascarrabias por la “amabilidad” de mis
vecinos, me metí de nuevo en la cama.
Si pensabas que esta historia podía terminar aquí, te dire que no me dio tiempo ni a pensar un miserable “que agusto se está debajo de la manta…”
Si pensabas que esta historia podía terminar aquí, te dire que no me dio tiempo ni a pensar un miserable “que agusto se está debajo de la manta…”
-Mi amor, ¿me traes un
poco de agua?
Suelo pensar que todo
esto forma parte de la preparación al parto de cualquier futuro padre. Es como
si el mundo entero se conjurase para hacerte la puñeta. De este modo, cuando
llegue de verdad el momento de no poder descansar, ya habremos estado
aguantando mecha desde hace tiempo.
Buenos días Padrazos!
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