martes, 26 de noviembre de 2013

LA ECOGRAFÍA




La noche anterior estábamos nerviositos perdidos. A estas alturas, habíamos encontrado en internet miles de cosas negativas que podían llegar a aparecer durante la ecografía. Como si de una guerra psicológica se tratase, cada vez que mi chica leía un comentario abrumador de alguna embarazada, yo me dedicaba a proponer pelis rosas rositas sobre nacimientos  (quién me ha visto y quién me ve!).

Al final, teníamos conversaciones de besugos, en las que cada loco iba a su tema:

-Cari, ¿Tu sabías que si mañana nos dicen que él bebe tiene un defecto en la columna, puede desarrollar en los siguientes meses “Espina Bífida”?
- Me han recomendado una Peli super chula!…. Mira, la tengo por aquí, para que la veamos.
- Debe ser una medición que le hacen mañana y que si sale menos de nosecuanto, tenemos que preocuparnos.
. Pues me han dicho que va de una embarazada muy simpática que te hace reír todo el tiempo! Mira, te la pongo!

Esa noche, soñé todo de color de rosa. Ella tuvo una pesadilla con nosequé bicho de dos colas muy feo que le salía de la barriga y se comía a todo el mundo. Se me ocurrió preguntarle de qué color era el bicho y os podéis imaginar la respuesta: ROSA.

De camino a la clínica para hacernos la ecografía, mi mente se distraía con un Gozilla rosa parido por mi mujer, que se comía a medio país y al otro medio le atizaba con su dos colas. Esto me sirvió para no tener que rebuscar entre los cientos de revistas del corazón de la sala de espera. 

Justo cuando ya empezaba a dar por perdida a la humanidad, nos hicieron entrar en la sala, prepararon a mi chica y le pusieron el ecógrafo en la barriga. La visión de un pequeñísimo bebe perfecto, me generó un calambre que me recorrió toda la espalda. Así me quedé, como un bobo con la boca abierta mirando la pantalla. La ginecóloga hablaba y yo babeaba. A duras penas fui capaz de oír una frase: todo está perfecto, podéis estar tranquilos. Según parece, nos contó mil cosas… pero yo no escuché nada más.

Yo era de esos que solo veía una mancha negra cada vez que un compañero de trabajo aparecía con su ecografía en la oficina. Nunca entiendes como algo borroso, feo e incomprensible puede hacer que hombretones de pelo en pecho lleguen una buena mañana al trabajo y te pongan esa mirada rosa rosita. Llegué a pensar que lo de las consultas del ginecólogo terminaba por volver a los hombres lelos. Pero claro, ahora me veo a mi mismo con la foto de mi propio hijo en la mano y en lo único en lo que pienso es en cómo voy a hacer para ponerla como fondo de escritorio del Windows.

Llegamos a casa y lo primero que hice fue colocarla en el frigorífico con un imán (¿acaso esperabas otra cosa?). Mientras lo hacía, a mi chica ya le había dado tiempo de ir a internet y de comprobar que, aunque todo estaba perfecto, seguía habiendo mucho riesgo de que todo se torciera en un momento dado. Así que me fui directo al cajón de los DVD y le puse al amigo Arnold Schwarzenegger embarazado en la peli : JUNIOR. Antes de empezar le dije:

-        - Mira, si a este le salió bien, tu no lo puedes hacer mucho peor!!

(esa noche dormí en el sofá con mi amigo el Gozilla rosa y sus dos colas asesinas)

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