sábado, 23 de noviembre de 2013

TOXOPLASMOSIS




Hoy, mi mujer me ha llamado al trabajo asustadísima. Estamos en la 7ª semana de embarazo (si lo reconozco, ya he dejado de contar por meses y ahora cuento por semanas) y resulta que ha leído en internet que los que tenemos gato en casa, corremos un peligro gravísimo!!!!! Seguro que terminamos pillando la Toxoplasmosis.

Lo primero que habrás pensado es: "Voy a llamar a mi compañia de telefonía y daré de baja internet por unos 9 meses, aprox". Vas y le dices "que seguro que no es para tanto". 

Pues muchacho, depende!. Puede que sea muy importante y te voy a explicar por qué.


Para empezar, en el primer análisis de sangre que le van a hacer a tu chica, os dirán si ha pasado la toxoplasmosis o no. En caso de que no os comenten nada, preguntadlo (sobre todo si teneis gato). Resulta que esta enfermedad, durante el embarazo puede hacer que vuestro bebé nazca con unas lesiones muy importantes que le durarán toda la vida. Es un tema muy serio que debéis tomaros con suma responsabilidad.

En nuestro caso, mi mujer no la había pasado con anterioridad y para colmo, tenemos una estupenda gata en casa. Esto ha implicado que debemos tomar medidas para que no se infecte.  Por ello nos advirtieron de todo lo que os relato a continuación:

¿Qué es la toxoplasmosis?

La toxoplasmosis es una infección ocasionada por un parásito microscópico denominado toxoplasma gondii. Si bien la infección es generalmente una enfermedad leve en personas con sistemas inmunológicos saludables, es peligrosa durante el embarazo ya que, en ocasiones, el parásito puede infectar la placenta y al bebé.

La infección puede ser leve o grave y provocar el nacimiento de un bebé sin vida, problemas estructurales y neurológicos así como otros efectos devastadores. Por suerte, puedes hacer muchas cosas para evitar la infección.

¿Cuáles son las probabilidades de que contraiga esta infección y de transmitírsela al bebé?

Pensad que es una enfermedad difícil de contraer pero que, por muy pequeño que sea el riesgo, no os gustará para nada ser ese 1 de cada 10.000 embarazos que hacen que la estadística se cumpla. Por suerte, como son relativamente pocas las mujeres que contraen la enfermedad durante el embarazo y no todas transmiten la infección a sus bebés, con unos pocos cuidados estaréis más tranquilos.

La posibilidad de que vuestro bebé contraiga la infección aumenta a medida que el embarazo avanza. Si se infecta con toxoplasmosis durante el primer trimestre, el riesgo de que el bebé también se infecte es de aproximadamente el 15%. El riesgo aumenta a alrededor del 30% si contrae la infección durante el segundo trimestre y al 60 % durante el tercero.

Sin embargo, aunque el índice de transmisión de la infección es mayor en las últimas etapas del embarazo, la toxoplasmosis tiene más posibilidades de ser más grave para el bebé, si este se infecta durante el primer trimestre del embarazo.

También existe un pequeño riesgo de infectar al bebé si la madre contrae la infección unos pocos meses antes de quedar embarazada. Si sabeis que ha contraído la infección recientemente, es buena idea, según algunos expertos, que espereis 6 meses antes de intentar quedaros embarazados.

¿Cómo se transmite la toxoplasmosis?

Los expertos creen que alrededor del 50 por ciento de las infecciones de toxoplasmosis se producen por comer carne infectada cruda o poco cocinada. No obstante, también puedes contraer el parásito de otras formas, como por ejemplo, si comes frutas o vegetales frescos contaminados, bebes agua contaminada, o tocas tierra contaminada, arena de la caja de un gato o carne que esté infectada y después te tocas la boca, la nariz o los ojos.

La toxoplasmosis no se puede transmitir de persona a persona, salvo en el caso de la transmisión de madre a hijo durante el embarazo o a través de una transfusión de sangre infectada o de un trasplante de un órgano de una persona infectada.

¿Tengo que deshacerme de mi gato?

No. Seguramente habrás oído decir que las heces de un gato son una fuente importante de toxoplasmosis, pero eso no quiere decir que tienes que deshacerte de tu gato. Pero sí que tendrás que tener algunas precauciones extra.

Los felinos son un refugio natural para este parásito, que se reproduce en sus intestinos. Un gato puede infectarse con toxoplasmosis al comer presas infectadas o carne que no se ha cocinado lo suficiente, o al beber leche no pasteurizada o agua contaminada.

Los parásitos forman ooquistes en la tripa del gato y el gato excreta millones diariamente durante un periodo de hasta 3 semanas después de haberse infectado. (Los ooquistes no se pueden apreciar a simple vista, por lo que probablemente no tendrás ni idea de que tu gato está enfermo).

Los ooquistes se vuelven infecciosos alrededor de 24 horas después de haber sido excretados. Bajo las condiciones idóneas, pueden vivir en la tierra, la arena o la caja de arena del gato y seguir siendo infecciosos hasta 18 meses. Durante este tiempo se esparcen, contaminando el agua, la fruta y los vegetales e infectando a las especies de sangre caliente que los comen, incluidos los seres humanos.

Así que, aunque es posible infectarse con ooquistes que tienen toxoplasma a partir del contacto directo con las heces de un gato (por ejemplo, al limpiar la caja de arena de un gato que se ha infectado recientemente), también puedes estar expuesta a ooquistes en otro lugar (por ejemplo, al trabajar en el jardín, al comer vegetales sin lavar o al beber agua contaminada).

¿Cómo puedo evitar infectarme si tengo un gato en casa?

Aquí tienes algunas pautas que te serán de utilidad si tienes un gato:
  • Haz que otra persona limpie su caja de arena, y que lo haga a diario. Esto reduce el riesgo de infección porque los ooquistes no son infecciosos las primeras 24 horas después de haber sido excretados. Si no tienes otra alternativa que hacerlo tú misma, utiliza guantes desechables y después lávate bien las manos. Algunos expertos incluso sugieren utilizar una máscara, en caso de que alguna partícula sea transportada por el aire al mover la arena.
  • Para evitar que tu gato se infecte mientras estás embarazada, aliméntalo con comida especial para gatos o con restos de comida bien cocidos, nunca con carne cruda o poco hecha.
  • Mantén a tu gato dentro de tu casa, de manera que no cace presas que puedan estar infectadas, como por ejemplo, ratones o pájaros. (De todos modos, recuerda que es posible que el gato atrape un ratón dentro de la casa).
  • Mantén al gato lejos del mostrador de la cocina y de la mesa en donde comes.
  • Si bien es poco probable que el gato tenga parásitos en el pelo, es aconsejable que te laves las manos después de jugar con él, especialmente antes de comer.
  • No traigas un gato nuevo durante tu embarazo ni juegues con gatos de la calle.
¿Qué riesgos corro al comer carne?

Aunque los gatos son los únicos animales que transmiten este parásito a partir de sus heces, otras especies infectadas albergan el parásito en sus tejidos de forma permanente, en los llamados "quistes de tejidos". La carne de cerdo, de cordero y de presas de caza son las que albergan este parásito con más frecuencia, pero cualquier tipo de carne puede estar infectada, por lo que siempre debe cocinarse y manipularse adecuadamente.

El calor mata a los parásitos, pero si comes carne cruda o poco cocida (o la tocas y después te tocas la boca, la nariz o los ojos), puedes infectarte con estos quistes de tejidos.

Aquí tienes las pautas para preparar la carne de forma segura:
  • Congela la carne unos días antes de cocinarla. Esto reducirá las posibilidades de una infección, aunque no las eliminará por completo.
  • Cocina bien la carne. Esta es la única forma de asegurarse de eliminar la toxoplasmosis. Utiliza un termómetro de alimentos para verificar la temperatura interna de la carne. La mayoría de las carnes se deben cocinar a una temperatura de 160 grados Fahrenheit (71 Celsius), o 180 grados F en el interior del muslo en el caso de la carne de ave (82 grados C). Si no tomas la temperatura de la carne, cocínala hasta que desaparezca el color rosado del medio. No pruebes la carne que estás cocinando antes de que esté bien cocida.
  • Evita la carne curada en sal (como el jamón serrano o de jabugo) o ahumada, como el salami y el prosciutto, a menos que primero los calientes hasta que humeen. Por ejemplo, no hay riesgo si se cocinan en una pizza. Tampoco comas carnes secas como el charqui (o Jerky), ya que pueden no haber recibido suficiente calor durante el proceso de secado.
¿Qué otras cosas puedo hacer para evitar una infección?

Aquí tienes otras medidas de seguridad:
  • No bebas leche que no esté pasteurizada o comas alimentos hechos con leche no pasteurizada y evita comer huevos crudos.
  • Lava o pela las frutas y los vegetales antes de consumirlos.
  • Lava con agua caliente y jabón los mostradores de la cocina, las tablas de cortar, los platos, los utensilios de cocina y tus propias manos después de que hayan estado en contacto con carnes, aves o mariscos crudos.
  • No te toques la boca, la nariz ni los ojos mientras estés preparando la comida y lávate siempre las manos antes de comer. Utiliza guantes desechables si tienes heridas en las manos, para que no estén en contacto con posibles fuentes de exposición al parásito.
  • Mantén la comida alejada de las moscas y de las posibles cucarachas.
  • Evita el agua contaminada. Utiliza agua envasada cuando vayas de campamento o viajes a países en vías de desarrollo.
  • Utiliza guantes cuando trabajes en el jardín y no te toques la boca, la nariz ni los ojos con las manos hasta que te las hayas lavado bien, ya que en el jardín pueden haber restos de heces de un gato infectado.
  • Evita los areneros públicos y cubre el arenero de tus hijos cuando no lo estén usando. Probablemente tu hijo no contraiga la toxoplasmosis y, en caso de que sí se enferme, tú no puedes contagiarte de él. No obstante, tú debes evitar el contacto con la arena, ya que puede contener heces de un gato infectado.

 Ante todo, consultad con vuestro médico sobre todo esto, si tenéis dudas.

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