viernes, 13 de diciembre de 2013

A PARIR TODO EL MUNDO!



No es que me haya dado por poneros a parir a todos, pero debería…

Es que esto de la paternidad y de entrar en el último trimestre le hace a uno ponerse filosófico. Será el cansancio o el exceso de hormonas de la Amatxo que me tiene alteradito perdido, pero es que leo noticias como que en España, ya son más el número de fallecimientos que el de nacimientos y no puedo evitar quedarme embobado pensando en el asunto.

El otro día me fui a mi cita semanal de Amatxos Anónimas con esto en la cabeza y no pude evitar fijarme que la mayoría de las asistentes iban a ser madres por primera vez habiendo superado los 30. 

Si mi abuela levantase la cabeza, se hinchaba a repartir collejas por el mundo.

Ellas, nuestras santas Yayas que pasaban más tiempo en el paritorio que en el banco comiendo pipas y poniendo verde a la Belén Esteban, contaban los churumbeles de 5 en 5 y con crisis más chungas que las de ahora. Si prestáis atención en el super, cada vez que una abnegada Amatxo le niega a su Morrosko un dulce en la caja y este le monta el correspondiente jolgorio, resulta más sencillo ver caras de mala leche y molestia a su alrededor, que de comprensión. Los niños pequeños producen más rechazo que aceptación.

Así nos va.

Mi Yaya alumbró a 4 churumbeles y el primero fue con 17 (con dos cojonen, que diría la Merkel) y en plena guerra civil española. Cuando terminó la batallita, costaba sangre, sudor y lágrimas (en sentido literal) encontrar un chusco de pan para alimentarlos. Hoy, si vemos a alguien con más de dos hijos, le miramos mal pensando que tiene un estatus social alto y que se lo puede permitir.
Ser padres se ha convertido en un tema tabú, porque valoramos más nuestra libertad que lo que aporta la paternidad. Ya veremos quien nos va a pagar la pensión dentro de 50 años. 

Buen día, Padrazos!

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