Navegando por la web, uno se
puede hacer fácilmente una idea de lo que pueden llegar a encontrarse en sus
vidas nuestros futuros Morroskos. Ingenuo de mí, que intento buscar algo de
consuelo para una realidad que se empeña en amargarme la existencia.
Para empezar, me entero de que ya hay científicos (premiados con Novel) que afirman poder lograr en cuestión
de 25 años, detener el proceso de envejecimiento celular. Vamos, que seremos jóvenes
hasta el mismo día de nuestra muerte. Por si sola parece una noticia positiva,
ya que el Inserso se verá obligado a cambiar Benidorm, por las mejores fiestas
de Ibiza si quiere seguir existiendo. La cara negativa de todo esto es que
probablemente el Gobierno de turno tendrá la excusa perfecta para hacer que nos
jubilemos a los 100 años.
Si os preocupan los estudios de
vuestros hijos, porque son unos zotes y no hay forma de que se pongan a
estudiar, podéis consolaros con que vuestros nietos serán unos lumbreras. En 50
años podremos grabar recuerdos en nuestra mente, como quien los graba en un USB
(os prometo que se está investigando y ya han descubierto que se puede hacer).
Aprender un idioma, matemáticas o Astro Física Cuántica será cuestión de meter
el dedo en el puerto USB Dedil de nuestro ordenador y descargar la info.
Y la cosa no termina ahí. Los de
Google quieren hacerse con el control del mundo. Estos dentro de poco, van a
saber hasta el color de los calzoncillos que llevamos puestos. No es coña, ya
que afirman que en esos 50 años conocerán nuestros gustos mejor que nosotros
mismos, sabrán al momento donde estamos, que hacemos, con quien hablamos y (agárrate
los machos) hasta qué pensamos. Creo recordar que existe libro muy recomendable
que se llamaba 1984 en el que se basa el programa Gran Hermano y que refleja
una realidad no muy distinta a la que estos señores quieren para nosotros. La
verdad es que me pone los pelos de punta, ya que el objetivo final es influir
en nuestros pensamientos. Imaginaos a Rajoy controlando lo que queremos y
pensamos, tan solo pulsando un botón.
Para rematar, los de Amazón
quieren entregar los pedidos a sus clientes en avioncitos de juguete (los
llaman Drones para que suenen importantes, pero a mí no me la cuelan) dentro de
5 años. Ya me veo a mi hijo, disfrutando de 1 año de jubilación tras haber
cotizado a la seguridad social durante 80, con una pensión ridícula y bailando
en Ibiza como un poseso mientras recibe una Cocacola que le trae un Drone
volador y que, para pedirla, no ha tenido ni que pensar en ello, porque un chip
que lleva pegado al culo ha detectado que tenía sed.
No se vosotros, pero yo necesito
una copa.
Buen día Padrazos!
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