Es por todos sabido lo bien que se come en el
País Vasco. Nuestras fiestas Navideñas se centran principalmente en servir una
mesa bien surtida de los mejores platos. Como ya habrás descubierto, vuestras
chicas van a experimentar otra tortura china desconocida por muchos.
Mi querida futura Amatxito se sentó a la mesa
preparada con gran esmero por mi suegro hace un par de días. Tiene por
costumbre regalarnos unos buenos platos del más excelente de los jamones de
Jabugo. Una delicia para el paladar. Los foráneos ya nos solemos relamer solo
con ver una vianda de este calibre. Imaginaos a mi santa esposa, que ni en sus
mejores sueños había probado un jamón del bueno mientras se criaba en Ucrania. Sus
ojos no hacían más que mirarme, cual gatito de Shrek, suplicando probar un
pedacito de cochino curado. Como me la conozco muy bien, me faltó un pelo para
atarle las manos a la silla con un nudo marinero.
Si habéis visto alguna vez a "Chucky",
sabréis perfectamente la cara que tenía la pobre cuando le dijimos que ya sabía
que no lo podía comer.
Mi padre tubo que prometerle que el día del
parto, le llevaría media pata solo para ella. Fue la única forma de aplacar la
terrible tentación.
Si le doy esta tarde una folio en blanco para
escribir una carta a los Reyes Magos, a estoy seguro que sería como la
siguiente:
Queridos Reyes Majos!
Este año no quiero joyas, ni
juguetes, ni iphones, ni tablets ni na!
Si de verdad me conocéis y
queréis hacerme feliz, daros una vuelta por Guijuelo y traedme un buen surtido
de ibéricos del de 5 Jotas.
PD: que no se entere mi marido!
Voy a tener que compincharme con ellos estas
navidades para que me ayuden a contenerla.
Buen día, Padrazos!

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