A veces pienso que existe un complot creado por todos los
padres recientes que nos rodean, consistente en cedernos la responsabilidad de
sus hijos “pa que aprendáis”.
En el fondo, creo que es una excusa para librarse de la
criatura unas horas. Eso sí, a ver quién es el guapo que se atreve a decir que
no quiere o no puede asumir la tarea, sin quedar como un mal padre o ser una
especie de demonio infernal e insensible.
Ayer por la tarde, nuestro vecino nos “prestó” a su linda
criatura para que pasásemos el rato con ella. Silvía, que así se llama la nena,
tiene 4 añitos y está en esa fase en la que todo son preguntas y curiosidad.
Nada más llegar, se me agarró al dedo gordo de la mano. Me pegó
un pequeño tirón y me preguntó:
- ¿Cuántos años tienes?
- Tengo 34 años.
Se quedó pensativa unos segundos y volvió a soltar:
- ¿Y empezaste desde el 1?
La tarde acababa de empezar y una mocosa de 4 años ya me
había hundido en la miseria. Acto seguido me soltó, echó mano de mi
pantalón por la parte de atrás y miró la etiqueta.
- ¿Qué haces Silvia?
- Eres un mentiroso. Aquí dice que tienes 42.
- Eso es la talla de mi pantalón, pero no mi edad.
- Y entonces ¿por qué en mi ropa pone de 4 a 6?
A la vista de que no iba a ser capaz de rebatir ni ese ni
cualquier otro argumento que se le viniera a la cabeza a la criatura, traté de
pasar el resto de la tarde intentado que estuviese lo más entretenida posible.
La vida es muy curiosa. Nuestros padres y profesores nos han
enseñado multitud de cosas a lo largo de nuestras vidas, pero para aprender a
ser padre y resolver las preguntas de un niño de 4 años, no hay Einstein capaz
de ayudarte en toda la faz de la tierra.
Buen día Padrazos!

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