miércoles, 4 de diciembre de 2013

LAS CLASES PREPARTO



Todo empeñado en demostrarme a mí mismo que puedo ser un Aitatxo (papá en Euskera) de lo más moderno y participar en esto del embarazo tanto como me sea posible, he llegado a la conclusión de que tengo que presentarme voluntariamente a las clases de premamá, cual soldado decide ir a la guerra.

Aquí en el norte tendemos a ser un poco bestias.  Vamos, que cortar un tronco nos cuesta menos que partir un mondadientes, así que solemos ser más de:  “ponte tú a parir que ya me espero yo fumando en la sala de visitas”. Pero como vivimos en un mundo moderno y hasta esto del embarazo ya es 2.0, pues uno tiene que ser Chicarrón del Norte y prepararse para resoplar como el que más en el paritorio junto a la Amatxo en cuestión .

Así que esta mañana, allí me presenté en el equivalente a una reunión de alcohólicos anónimos, pero para embarazadas:
Buenos días, me llamo Gorka y voy a ser Aitatxo

Parece que no fui el único valiente, ya que por allí se presentaron dos incautos más. Como ovejas que saben que el día de la guillotina está cerca, hicimos un poco de piña y procuramos no separarnos demasiado.

Yo creo que la matrona debió ver nuestra cara de susto porque, para empezar decidió dedicar los primeros 30 minutos a técnicas de relajación. Así que allí estábamos todos, que si respira ondoooo…. Que si siente tu piel….. que si siente tu interiorrrr…… que si musiquita relajante….. 

Terminó pasando lo que tenía que pasar. Un ronquido profundo y fuerte surgió desde mi derecha. No le juzgo. Con lo poco que dormimos últimamente, yo creo que ni tomando un litro de Redbull habría podido aguantar. De hecho, si no es por él, en cuestión de 15 o 20 segundos, todos habríamos estado cantando la Trabiata en Re mayor como si fuésemos los Tres Tenores.

A decir verdad, aprendí mucho. Sobre todo cual debe ser el papel que debemos cumplir en el proceso del parto y cómo podemos colaborar siendo útiles y no un estorbo.

De hecho, me ha gustado tanto que ahora voy todas las semanas. Que no se diga que uno no es valiente. Eso sí, me tomo dos cafés bien cargaditos antes de empezar. 

Buenos días Padrazos!

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