sábado, 14 de diciembre de 2013

NO QUIERO REGALOS



Me acerqué a la futura Amatxo hace poco para preguntarle si quería algún regalito para estas Navidades y me soltó un: “este año no quiero regalos, mi amor”. Será que con el embarazo le ha entrado un poco de depre, pensé. Me limité a contestarle con un simple: “Vale, cariño”.

Puede que os haya pasado en alguna ocasión algo similar. Como hombres que somos, a buen seguro que habréis tenido una fuerte tentación de hacerle caso. Pues ya os adelanto que corréis el riesgo de comeros las uvas de esta noche vieja y de la próxima en el bar de la esquina como no aparezcáis con un agasajo de los grandes el día 25 de diciembre. 

El caso es que ella, sutil como ninguna, me ha dejado esta mañana un catálogo de premamá con una bandolera portabebés marcada en rotulador rojo indeleble y fosforíto. Solo le faltaba haber cogido unas luces de neón en los chinos y habérselas puesto alrededor. Se nota que me conoce bien, porque os juro que no le iba a regalar nada.

Si me da por presentarme el día 25 sin obsequio, me habría tocado ir a por tabaco urgentemente … y eso que no soy fumador. Es que uno es un poco palurdo en esto de leer entrelineas a su santa esposa y si no es porque se encarga de dejarme las cosas clarinete, las liaría parda en más de una ocasión.

Lo hombres somos muy simples. Si queremos algo, lo decimos. Si no queremos algo, pues también lo decimos. No se nos ocurre nunca comunicar lo contrario a aquello que pensamos o queremos. Esa simpleza nos lleva en ocasiones a meter la pata de forma irremediable y boba. Chicas, por favor, comprendednos y querednos … no lo podemos remediar. Es nuestro ADN.

Feliz día, Padrazos!

No hay comentarios: