Muchos de
los artículos del Morrosko se pueden heredar de hermanos, primos, vecinos...
sin el menor problema. Tan solo hay que aplicar el sentido común jubilando
aquello que esté en mal estado o no cumpla con la normativa. Para el
resto, basta con revisar que todo esté en orden. ¿En qué hay que fijarse? ¿Se
puede heredar todo?
SI. No es necesario comprar una nueva,
siempre que la prestada cumpla con el reglamento ECE R-44/03. Para
saberlo, solo hay que buscar la etiqueta de color naranja que deben llevar
todas las sillas para el coche: ahí aparecerá el distintivo de
homologación. Por lo demás, si es la adecuada para el peso de nuestro
hijo (en esa misma etiqueta aparece el grupo de peso para el que está
fabricada), tan solo hay que comprobar que se ajusta bien al automóvil, que no
tiene problemas de sujeción y tiene la carrocería en buen estado.
NO. Los zapatos con los que los niños
van a caminar no deberían pasarse de unos a otros. Otra cosa son los zapatitos
decorativos, esos que ponemos a los bebés que aún no andan. Estos sí se
pueden heredar. Pero sus primeros pasos deberán darlos, o bien sin zapatos, o
bien con unos nuevos. La razón es que los huesos del pie del niño se están
desarrollando y no conviene que adquieran una forma inadecuada. Si se ha
utilizado mucho, el zapato puede haberse amoldado al pie del niño que los
estrenó y tener deformaciones.
SI. Las bañeras de plástico no suelen
presentar desperfectos después de un uso continuado, pero sí conviene fijarse
en que la goma antideslizante siga teniendo efecto para que el bebé esté
seguro durante su hora del baño.
SI. Es el lugar en el que pasará más
tiempo durante los primeros meses, pero crecerá igual de sano y cuidado en una
heredada que en otra a estrenar. Tan solo hay que vigilar que cumpla con la normativa
europea de 2008, que entre otras cosas especifica que la distancia entre
los barrotes debe ser de entre 45 y 65 milímetros, que los cantos han de
ser redondeados sin aristas afiladas y que al menos dos de las cuatro
ruedas tienen que tener frenos para evitar desplazamientos por los
movimientos del niño. También conviene echar un vistazo al colchón, que
dependiendo del tipo de uso que se le haya dado (los niños pueden usar la cuna
hasta los dos años, cuando muchos empiezan a saltar sobre el colchón), puede
presentar alguna deformidad, como partes más hundidas que otras. En ese caso,
bastaría con cambiar únicamente el colchón.
La ropa
SI. La mayoría de las prendas suelen
estar como nuevas: los niños crecen tan rápido que ni siquiera les da tiempo a
estrenar la cantidad de ropa que suelen regalar familiares y amigos. Heredar
ropa no supone ningún problema, especialmente si el tejido es algodón 100%,
que soporta muy bien tanto el paso del tiempo como el uso.
SI. Los cortauñas no suelen sufrir
desperfectos con el paso del tiempo, así que si alguien nos presta uno, podemos
reutilizarlo con tranquilidad siempre que siga en buenas condiciones (a
veces se oxidan o pierden eficacia con el uso continuado). Pero si continúa
funcionando como cuando se compró, no hay motivo para no aprovecharlo.
NO. Es preferible comprar uno nuevo. ¿La
razón? Que suele deteriorarse con el tiempo y, además, se considera de uso
personal único. Los pediatras aconsejan no utilizar los que ya han sido
usados por otros bebés.
SI. No hay ningún inconveniente en que
use una prestada por un familiar o amigo (o que herede la de un hermano)
siempre y cuando el mecanismo para abrir y cerrar el cinturón de seguridad
funcione perfectamente, el tejido que recubre el respaldo esté en buenas
condiciones y el mecanismo de altura regulable, si lo tiene, funcione sin
problemas.
SI. Tampoco hay problema en que utilice
una silla heredada si sigue cumpliendo la normativa vigente, publicada
hace diez años (si la silla es posterior a esa fecha, la cumplirá casi con toda
seguridad). Pero antes de usarla, hay que revisar unas cuantas cosas a
conciencia: que los cierres de los arneses de seguridad estén en buenas
condiciones, que los frenos funcionen sin problema y que el asiento siga
manteniendo su rigidez. Otro punto a tener en cuenta es la colchoneta,
la parte blanda de la silla, que dependiendo de cuánto se haya usado, puede
estar más o menos gastada, sobre todo en la zona donde el pequeño apoya las
piernas. Las sillas que se fabrican actualmente suelen utilizar materiales
duraderos y consistentes, así que habitualmente una usada por otro niño
durante un par de años estará en perfectas condiciones. Pero si ha pasado por
varias manos en los últimos años, es posible que la vestidura esté tan usada
que haya que cambiarla.

No hay comentarios:
Publicar un comentario