Ya terminaron estas fiestas y
gracias al cielo, no hemos salido en las noticias de medio país por haber dado
a luz al primero del año.
Resulta curioso cómo todos los
telediarios de este país (y del resto del mundo, supongo que también) se
enzarzan en una batalla sin fin, por ser quienes den la noticia del bebé que
nació en el primer segundo del nuevo año.
Yo, que ahora estoy al otro lado
de la barrera, me compadezco por los pobres padres que tuvieron que comerse las
uvas entre contracción y contracción. Si ya resulta complicado no atragantarse con
las venditas uvas en condiciones “normales”, no teníamos ninguna gana de
comprobar lo que supondría hacerlo entre alarido y alarido.
Uno se ha estado esforzando para
contener al familión para que no vengan en tropel a visitarnos al hospital
cuando nazca. Las pobres parturientas no están para muchas gaitas en esos
momentos. Solo me faltaba tener que salir en las teles de medio país por ser el
friki que ha echado de la habitación del hospital, a toda la comitiva del
Salvame Deluxe por pesados.
El día D está a punto de llegar
para nosotros. Tan solo nos quedan 7 días para salir de cuentas, por lo que nos encontramos en estado de alerta permanente. La verdad es que la espera se hace
pesada y larga hasta un punto que resulta difícil de imaginar. Animo para
todos los que estéis en la misma situación.
Buen día, Padrazos!
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