lunes, 13 de enero de 2014

LARGA ESPERA

Ya estamos en fechas del gran acontecimiento y los últimos días se han hecho eternos. Si se cumplen las predicciones, esta semana seremos Aitatxo y Amatxo.

Aun así, el Morrosko ya se está poniendo peleón antes de nacer (la que nos espera). Ha decidido que se va a tomar su tiempo en venir al mundo. Es lo que cabe deducir de la total falta de indicios parturientos de la Amatxo. La pobre sigue con los más diversos dolores por todo el cuerpo, pero no tiene ni un solo amago de contracción.

Y si nosotros andamos en la nada despreciable tarea de contener la desesperación y la impaciencia, la familia se ha empeñado en hacernos la puñeta.  

El otro día, nos tomamos una mañana tranquila y sin móviles. Un café con tostada (hacía mucho que no nos dábamos un caprichillo como este), un paseo tranquilo por el barrio y una duchita relajante para rematar.  Nos dedicamos a nosotros mismos tres horitas, desconectados de móviles, Skype, Whatsapp y cualquier otro medio de comunicación imaginable en estos tiempos. Para cuando se nos ocurrió volver a conectarnos, había estallado la Tercera Guerra Mundial.

Resulta que hubo una llamada de control vía Skype desde Ucrania (últimamente son diarias). Al no responder nos llamaron al móvil, al fijo de casa… y, de este modo, se sucedieron múltiples intentos de contactar con nosotros por todos los medios posibles. El asuntó terminó por hacer que saltasen todas las alarmas.

Ya teníamos a media familia alterada pensando que había llegado el momento y mientras, nosotros echando un cafelito tranquilos.

Así que hemos descubierto sin quererlo, que estamos más controlados que Osama Bin Laden. Vamos, que para mí que tenemos el piso lleno de micrófonos espía, al acecho de que la Amatxito emita el más leve de los quejidos, para que automáticamente tengamos al Primer Regimiento del ejército regular de nuestra familia en la puerta.

Me río yo de la persecución que le han hecho a Eduard Snowden.


Buen día, padrazos! 

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