miércoles, 19 de febrero de 2014

EMPEZANDO DESDE CERO

Nada más aterrizar en casa y con todo patas arriba, me levanté de la cama como pude la primera mañana, dispuesto a poner en marcha ese “Plan” que en su día organicé para hacer los papeles del  Morrosko.

Con una sonrisa le miré a la Amatxo y le dije:

Bueno! Esta mañana me la voy a pasar fuera para hacer los papelotes del Peke. A ver qué tal te organizas!!!

Su cara reflejó todo un compendio de sensaciones claramente descriptivas de lo que su boca estaba a punto de soltar:

Si piensas que me vas a dejar aquí sola una mañana entera, ya puedes ir llamando a tu madre porque a casa no vuelves!

Me pasé una semana entera planificando al dedillo este día, para que nada fallase y no terminase perdido entre las múltiples oficinas que la burocracia de este país nos impone visitar, cuando uno se convierte en padre. Pero la verdad es que este detalle se me escapó.... 

A ver quién es el guapo que deja a una Amatxito primeriza sola en casa con el Morrosko toda una mañana, mientras yo me voy de picos pardos funcionariales.

Mi segundo error del día, fue intentar convencerla de que iba a ser capaz de salir adelante sin problemas. Imaginaos a vosotros mismos, dejando a vuestras mujeres con una bomba de relojería en las manos que, si se mueve tres milímetros, explota. Mi mujer estaba dispuesta a dejarme claro que, o llamaba a los TEDAX para que la hiciesen compañía o moríamos juntos.

Me tocó tirar de agenda para ver quien estaba libre para acompañarla al menos las tres horas que iba a tardar en hacerlo todo.

Cada día me siento más como Fernando Alonso. Según entró por la puerta nuestra amiga, me subí al coche y salí disparado para registrar a nuestro hijo en el sistema. Como si de una vuelta rápida de fórmula 1 se tratase,  logré hacerlo todo en 2 horas y media. Una vez más, si me pedís que lo repita, os respondería al estilo alemán: Ni de coñen!


Buen día, padrazos!

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